
¿Por qué abrazar libera oxitocina?
Un abrazo puede parecer un gesto simple, casi automático. Lo damos para saludar, para consolar, para celebrar o simplemente porque sí. Pero lo que tal vez no sabes es que cada abrazo activa una poderosa respuesta química en tu cuerpo, una que impacta directamente tu estado de ánimo, tu estrés y tu bienestar emocional.
La protagonista de esta historia se llama oxitocina, conocida como la hormona del amor, del vínculo y de la conexión. Y sí: abrazar es una de las formas más efectivas y naturales de liberarla.
¿Qué es la oxitocina y por qué es tan importante?
La oxitocina es un neurotransmisor que produce el cerebro y que cumple un rol clave en:
- La conexión emocional
- La confianza
- La reducción del estrés
- La sensación de calma y seguridad
Se libera a través del contacto físico positivo: abrazos, caricias, risas compartidas… y también durante el ejercicio y la actividad física en grupo.
En pocas palabras: la oxitocina nos recuerda que no estamos solos.
¿Qué pasa en tu cuerpo cuando abrazas?
Cuando abrazas (y cuando eres abrazado), se activan receptores en la piel que envían señales al cerebro. Estas señales estimulan la liberación de oxitocina y generan una cadena de efectos positivos:
- Disminuye el cortisol (hormona del estrés)
- Baja la frecuencia cardíaca
- Se reduce la ansiedad
- Aumenta la sensación de bienestar
- Mejora el estado de ánimo
No es casualidad que después de un abrazo largo respires más profundo y te sientas más tranquilo. Tu cuerpo literalmente entra en modo relax.
Abrazar también es salud emocional
En un mundo acelerado, hiperconectado digitalmente pero cada vez más distante en lo físico, el contacto humano se vuelve esencial. Por eso este 21 de enero, día internacional del abrazo, aprovecha para expresar cariño a través de este simple acto.
Al hacerlo, refuerzas los vínculos emocionales, aumentas tu capacidad de empatía, fortaleces la autoestima (propia y del otro), impactando de manera positiva cómo te siente con relación a los otros y a tu entorno.
¿Y qué tiene que ver esto con entrenar?
Mucho más de lo que crees.
Entrenar en ATHLETIC no es solo levantar peso o sudar. Es compartir espacio, energía y esfuerzo con otros. Es chocar los cinco después de una serie dura, reírte en una clase grupal, recibir ánimo del entrenador o entrenar con tu gymbro o gymsis.
Todas esas interacciones junto con los abrazos activan la oxitocina, refuerzan el sentido de pertenencia y hacen que entrenar se sienta mejor.
Por eso, muchas personas en ATHLETIC no solo se quedan por los resultados físicos, sino también por cómo se sienten.
Clases grupales, comunidad y conexión
Las clases grupales son una verdadera fábrica de oxitocina. En Athletic hay clases funcionales todos los días en la mañana y en la noche. Las hay para quienes quieren fortalecer su core, aumentar su resistencia con circuitos de alta intensidad o mejorar su tono muscular.
Además de la motivación colectiva, incorporan música enérgica, movimiento sincronizado, sensación de logro y celebración grupal. No es solo ejercicio. Es conexión. Y esa conexión hace que quieras volver.
Abrazar, moverte, compartir: pequeñas acciones, grandes efectos
No necesitas grandes gestos para sentirte mejor. A veces basta con:
- Un abrazo sincero
- Un entrenamiento compartido
- Una sonrisa en medio de la rutina
- Un “vamos que tú puedes”
Todo eso suma. Todo eso libera oxitocina. Todo eso mejora tu día
En ATHLETIC creemos en el poder del movimiento… y de la conexión
Entrenar es cuidar el cuerpo, pero también es cuidar lo que sientes. Así que hoy, además de moverte, abraza más, comparte tu energía y recuerda que sentirte bien también se entrena.
Porque cuando conectas con otros, todo pesa un poco menos.