
Ejercicio, fuerza y esperanza: el rol del movimiento en la calidad de vida
Cada 4 de febrero el mundo conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una fecha que nos invita a reflexionar, acompañar y generar conciencia. Pero también es una oportunidad para hablar de algo profundamente transformador: el poder del movimiento como aliado en la calidad de vida de quienes enfrentan esta enfermedad.
El ejercicio no es solo estética, rendimiento o metas físicas. En muchos casos, es fuerza emocional. Es autonomía. Es esperanza.
El movimiento como parte del proceso
Durante años se pensó que el reposo absoluto era la mejor recomendación para personas en tratamiento oncológico. Hoy la evidencia científica demuestra lo contrario: la actividad física adaptada y supervisada puede generar beneficios físicos y emocionales significativos.
Entre los principales beneficios están:
- Disminución de la fatiga asociada a quimioterapia y radioterapia
- Mejora de la masa muscular y la movilidad
- Reducción de ansiedad y síntomas depresivos
- Mejor calidad del sueño
- Mayor sensación de control y bienestar
No se trata de entrenar más fuerte. Se trata de entrenar con sentido.
Fuerza que va más allá del músculo
Cuando una persona atraviesa un diagnóstico de cáncer, su cuerpo cambia. Pero también cambian sus emociones, su energía y su percepción de sí misma.
Aquí es donde el ejercicio cumple un rol clave: ayuda a reconectar con el cuerpo desde el cuidado y no desde el miedo. Cada pequeño avance —una caminata más larga, una sesión de movilidad sin dolor, un ejercicio de fuerza que antes parecía imposible— se convierte en una victoria personal.
La fuerza deja de ser un número en una máquina. Se convierte en resiliencia.
Ejercicio adaptado: clave del proceso
Es importante entender que no todas las rutinas aplican para todos. La actividad física en pacientes oncológicos debe:
- Estar aprobada por el equipo médico
- Adaptarse al tipo de tratamiento
- Ajustarse a niveles de energía diarios
- Priorizar movilidad, fuerza funcional y respiración
En espacios como ATHLETIC creemos en el ejercicio como herramienta de bienestar integral. Nuestro enfoque es inclusivo, respetuoso y progresivo. El objetivo no es competir, es acompañar.
Como lo resume el Dr. Leonardo Camargo, médico especializado en medicina del deporte: “La actividad física, bien guiada y adaptada, se convierte en una herramienta poderosa para mejorar tanto la calidad de vida como el estado emocional de personas que están en tratamiento o en recuperación de cáncer. No se trata de competir, sino de recuperar fuerza, autonomía y bienestar”.
Comunidad y esperanza
El movimiento también tiene un componente social poderoso. Entrenar en comunidad —incluso a ritmos diferentes— genera pertenencia. Y la pertenencia reduce el aislamiento emocional que muchas veces acompaña la enfermedad.
En un gimnasio no solo se levantan pesas. Se levantan ánimos. Se construyen redes. Se fortalecen historias.
Por eso, queremos recordar que el ejercicio no reemplaza tratamientos médicos, pero sí puede ser un aliado en el camino.
Moverse es un acto de amor propio.
Moverse es una forma de decir: aquí estoy.
Moverse es esperanza en acción.
En ATHLETIC creemos que el gym es para todos. También para quienes están atravesando procesos difíciles y necesitan acompañamiento, respeto y cuidado. Porque a veces, la mayor demostración de fuerza no está en cuánto peso levantas, sino en la decisión de seguir adelante.