
Hidratación y ejercicio: lo que tus riñones quieren que sepas
Cada 13 de marzo se conmemora el día mundial del riñón, una fecha que nos recuerda la importancia de cuidar estos órganos silenciosos que trabajan 24/7 por nuestro bienestar.
Mientras entrenas para fortalecer músculos, mejorar resistencia o bajar grasa, tus riñones cumplen una función clave que muchas veces pasa desapercibida: regulan líquidos, filtran desechos y mantienen el equilibrio de electrolitos en tu cuerpo.
Y para hacer bien su trabajo, necesitan algo fundamental: agua.
¿Qué hacen tus riñones cuando entrenas?
Durante el ejercicio, tu cuerpo aumenta la temperatura, sudas y pierdes líquidos y minerales. Además, el metabolismo se acelera y se generan más subproductos que deben eliminarse.
En ese contexto, los riñones:
- Filtran toxinas producidas por el metabolismo.
- Regulan el sodio, potasio y otros electrolitos.
- Mantienen el equilibrio de líquidos.
- Controlan la presión arterial.
Sin una hidratación adecuada, este proceso se vuelve más exigente y menos eficiente.
Deshidratación: un enemigo silencioso del rendimiento
Muchas personas solo toman agua cuando sienten sed. Sin embargo, la sed ya es una señal tardía de deshidratación leve.
Cuando no te hidratas correctamente:
- Disminuye tu rendimiento físico.
- Aumenta la fatiga.
- Se eleva la frecuencia cardíaca.
- Puede aparecer dolor de cabeza o mareo.
- Se afecta la capacidad de concentración.
Además, una deshidratación sostenida obliga a los riñones a trabajar más para concentrar la orina y conservar líquidos, lo que, a largo plazo, no es saludable.
Por eso, hidratarte no es opcional si entrenas. Es parte del plan.
¿Cuánta agua necesitas si haces ejercicio?
No existe una cifra única para todos, ya que depende de factores como:
- Peso corporal.
- Intensidad y duración del entrenamiento.
- Temperatura ambiente.
- Nivel de sudoración individual.
Sin embargo, como referencia general:
- Mantente hidratado durante el día, no solo en el gimnasio.
- Toma agua antes de entrenar.
- Hidrátate durante la sesión con pequeños sorbos entre cada serie de ejercicios.
- Sigue hidratándote después de entrenar.
Una señal práctica: la orina de color amarillo claro suele indicar buena hidratación.
¿
Y qué pasa con la proteína y el entrenamiento de fuerza?
Existe el mito de que entrenar fuerza y consumir proteína “daña los riñones”. En personas sanas, con función renal normal, un consumo adecuado y supervisado de proteína no representa un riesgo.
El problema aparece cuando hay exceso sin control o cuando existe una enfermedad renal previa no diagnosticada.
Por eso, el equilibrio es clave. Entrenar fuerte y alimentarte bien debe ir acompañado de una hidratación suficiente y, si es posible, de asesoría profesional.
Entrenar también es cuidarte por dentro
En ATHLETIC creemos que el bienestar no se trata solo de cómo te ves, sino de cómo funcionas por dentro.
Hidratarte correctamente:
- Mejora tu rendimiento.
- Favorece tu recuperación.
- Protege tus órganos.
- Apoya tu salud a largo plazo.
A veces, el hábito más simple —tomar agua con conciencia— es uno de los más poderosos.
Reto saludable
En el día mundial del riñón, te invitamos a hacer algo sencillo pero transformador:
Controla el color de tu orina
Lleva tu botella de agua al gimnasio y llénala en los bebederos.
Establece horarios para hidratarte.
No esperes a tener sed.